domingo, 20 de enero de 2008

No acepto la realidad, nadie puede hacerlo de golpe. Entendí hace poco que todos constamos de momentos difíciles en la vida para poder madurar y cada uno tiene un ritual diferente para acoplarse a lo que cambia en su vida. Mis letras escritas, estas cartas a nadie que escribo con espaciados momentos en mi vida son el mió, estas son mi nicotina y heroína, mi alcohol y adrenalina. En ellas encuentro escape a mi realidad. En ellas atrapo a los demonios ocultos de la tristeza y enojo. Los ahogo en tinta y los diseco, para exhibirlos a solo mis mas cercanos amigos. Con ellos maduro y en ellos encuentro la manera de viajar en el tiempo. Con ellas reviven los muertos y me visitan los que están lejos, con ellas me cuentan su historia los imaginados y me abrazan los viejos amores y aquellos imposibles me consolan. Y como que fuera mi propia existencia no les doy fin por cobardía a que desaparezcan y que me olvide de ellas.

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